sábado, 20 de diciembre de 2025

El amante de la maleta negra

 "EL AMANTE DE LA MALETA NEGRA" 


Soy el hombre de la maleta negra,

el que al partir te apaga la mirada,

el que al volver encuentra tu tristeza

sentada, silenciosa, en la almohada.


Soy ese al que despides con hastío,

cuando el cierre del bolso suena a adiós,

y el mismo al que abrazas en el frío

cuando la noche nos devuelve a los dos.


Me llamas sombra cuando amanece el día,

ángel oscuro que aprendiste a temer,

pero en la penumbra, sin decirlo,

soy el cuerpo que eliges para creer.


Seré quizá el recuerdo que maldigas,

el nombre que te duela pronunciar,

pero fui quien dejó en tu vientre

tres perlas vivas para no marchar.


Fui quien veló tu frágil humanidad

cuando el dolor te vencía en la cama,

quien con una luz cansada y opaca

te sostuvo el paso, te sostuvo el alma.


No soy bendición —lo sé—

pero tampoco castigo ni señal, ni maldición

soy apenas un hombre, un pecador,

desterrado del miedo, del mal.


Proscrito por tu llanto al despedirme,

abandonado cuando dices “ya no”,

pero atado, sin remedio ni juicio,

para siempre…

a tu corazón.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Voy a escribirte un poema sin intención

 Sin título lo dejaré

por lo tanto, tu nombre no escribiré.
Es un poema malintencionado,
no escrito con la razón,
sino con coraje y sin afán,
pero, ante todo, con la perdición.
Sí, con la perdición de la deshonra,
de no poder concluir
lo que un dgustarán.
Pero te aseguro que, cuando tu cuerpo repose,
sonreirás al recordarme;
y, sin maldecirme, soñando,
me deseía tu amor mancilló.
De pensar y suspirar por ti,
de eso se trata, y nada más:
de hacer un poema singular,
de esos que a ti no te arás."

El susurro y tu silencio"

 "El susurro y tu silencio" 

Si el susurro pronunciado

fuese la frase musitada,

si el ayer y el hoy fuesen el ahora,

en el instante vivido y la palabra callada;

si el brillo de tus ojos

fuera el resplandor de mi alma,

y la paz que respiras,

el sosiego de mis días,

entonces,

tranquilo partiría.

Pero...

hoy la suerte murmura

los presagios de tu partida,

y en el hado de la vida misma, se entretejen las promesas incumplidas,

cual la paciente araña

en el inexorable telar del tiempo acaecido.

Y los días fluyen

en caravanas veladas,

con sus disfraces de alegrías.

Nostálgicas, las nubes se asoman

por los desfiladeros del alma,

cabalgando sigilosas,

anunciando lluvias de melancolías.

Ya todos han partido.

Sus sombras y recuerdos se disuelven,

lejanas y distantes,

como figuras caprichosas de espuma

en la orilla del olvido.

Entonces… ¿qué somos?

Si en austeros quebrantos

nuestras vidas terminan,

¿qué sentido guarda el amor?

Amar…

apenas un instante

para sentirnos eternos;

un fragmento de tiempo

para ser felices,

junto a aquella

que el destino nos deparó

y la suerte nos arrebató.

Y entre tanto,

me espera la fría lápida,

como paciente umbral del silencio.

El sepulcro ya se asoma

con su incienso del tiempo consumado,

donde permanecí sin haber estado,

de aquel que vivió

sin haberlo vivido.