"El susurro y tu silencio"
Si el susurro pronunciado
fuese la frase musitada,
si el ayer y el hoy fuesen el ahora,
en el instante vivido y la palabra callada;
si el brillo de tus ojos
fuera el resplandor de mi alma,
y la paz que respiras,
el sosiego de mis días,
entonces,
tranquilo partiría.
Pero...
hoy la suerte murmura
los presagios de tu partida,
y en el hado de la vida misma, se entretejen las promesas incumplidas,
cual la paciente araña
en el inexorable telar del tiempo acaecido.
Y los días fluyen
en caravanas veladas,
con sus disfraces de alegrías.
Nostálgicas, las nubes se asoman
por los desfiladeros del alma,
cabalgando sigilosas,
anunciando lluvias de melancolías.
Ya todos han partido.
Sus sombras y recuerdos se disuelven,
lejanas y distantes,
como figuras caprichosas de espuma
en la orilla del olvido.
Entonces… ¿qué somos?
Si en austeros quebrantos
nuestras vidas terminan,
¿qué sentido guarda el amor?
Amar…
apenas un instante
para sentirnos eternos;
un fragmento de tiempo
para ser felices,
junto a aquella
que el destino nos deparó
y la suerte nos arrebató.
Y entre tanto,
me espera la fría lápida,
como paciente umbral del silencio.
El sepulcro ya se asoma
con su incienso del tiempo consumado,
donde permanecí sin haber estado,
de aquel que vivió
sin haberlo vivido.

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