"EL AMANTE DE LA MALETA NEGRA"
Soy el hombre de la maleta negra,
el que al partir te apaga la mirada,
el que al volver encuentra tu tristeza
sentada, silenciosa, en la almohada.
Soy ese al que despides con hastío,
cuando el cierre del bolso suena a adiós,
y el mismo al que abrazas en el frío
cuando la noche nos devuelve a los dos.
Me llamas sombra cuando amanece el día,
ángel oscuro que aprendiste a temer,
pero en la penumbra, sin decirlo,
soy el cuerpo que eliges para creer.
Seré quizá el recuerdo que maldigas,
el nombre que te duela pronunciar,
pero fui quien dejó en tu vientre
tres perlas vivas para no marchar.
Fui quien veló tu frágil humanidad
cuando el dolor te vencía en la cama,
quien con una luz cansada y opaca
te sostuvo el paso, te sostuvo el alma.
No soy bendición —lo sé—
pero tampoco castigo ni señal, ni maldición
soy apenas un hombre, un pecador,
desterrado del miedo, del mal.
Proscrito por tu llanto al despedirme,
abandonado cuando dices “ya no”,
pero atado, sin remedio ni juicio,
para siempre…
a tu corazón.
