Sin título lo dejaré
por lo tanto, tu nombre no escribiré.
Es un poema malintencionado,
no escrito con la razón,
sino con coraje y sin afán,
pero, ante todo, con la perdición.
Sí, con la perdición de la deshonra,
de no poder concluir
lo que un dgustarán.
Pero te aseguro que, cuando tu cuerpo repose,
sonreirás al recordarme;
y, sin maldecirme, soñando,
me deseía tu amor mancilló.
De pensar y suspirar por ti,
de eso se trata, y nada más:
de hacer un poema singular,
de esos que a ti no te arás."

No hay comentarios:
Publicar un comentario