¿Que si aún te amo, me preguntas?
Solo mis días podrán responderte.
Y si alguna vez la duda carcome tu ser
y te hace infeliz al creer que no,
mírate en un espejo,
contempla tu frágil cuerpo
y verás la semilla que en él sembré,
hoy enraizada en tu corazón.
Te he amado con la vehemencia inquebrantable
de mis días junto a ti,
con arrogancia y sin temor,
sintiendo y resintiendo tantas cosas
que por ti aún sigo sintiendo,
todas mezcladas con ferocidad y sin pudor,
sin vergüenza de que un hombre viejo,
en una criatura tan bella,
robara su candor y dulzura.
Robé y bebí, me embriagué del néctar de tu pubis,
sudé mi pasión en tu lecho
de mujer aún no parida.
Entre piernas y brazos, sudor y pasión,
forjé mi amor por ti.
Olvidarte y dejar de amarte:
difícil para el corazón,
casi imposible para la razón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario